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Artículo estraído de La Diaria
Internet como derecho humano. Entrevista a Nicolás Negroponte, uno de los creadores de One Lapton per Child
Nicolás Negroponte, graduado del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y docente de esa institución desde 1966 es también creador del proyecto One Laptop per Child (OLPC), iniciativa en la que se basó el Plan Ceibal en Uruguay, el cual garantiza el acceso a una computadora y a internet a cada nuevo integrante del sistema educativo uruguayo. En esta entrevista expone su visión sobre el impacto del Plan en la formación de los estudiantes después de 10 años de su implantación.

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De traje liviano, championes dorados y lentes redondos, Nicholas Negroponte recorría el jueves las instalaciones en el Foro de Innovación Educativa, organizado por el Plan Ceibal en sus diez años, ante la constante interrupción de ingenieros o estudiantes que querían sacarse fotos con él. Es que Negroponte, además del creador de Una computadora por niño (OLPC, por One Laptop Per Child), la iniciativa sobre la que se basó el Ceibal, es fundador del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts, más conocido como MIT, creador de la revista Wired y uno de los informáticos más destacados del mundo. Tiene 73 años y muchos inventos encima, y quedó entusiasmado con los proyectos que estudiantes de liceos de todo el país expusieron en la carpa del Foro que celebró los diez años del Plan Ceibal.

Negroponte fue el encargado de cerrar el evento, en una conferencia en la que no escatimó elogios para el Plan Ceibal y en la que dijo estar “emocionado” y “honrado” de haber sido parte de él. “Cuando empecé había grandes países como Brasil, China, India, que habían expresado su interés en tener OLPC, en hacer un proyecto muy pequeño. Un jefe de Estado de uno de esos países me preguntó si podía ‘pilotear OLPC’ en su país. Yo le dije: ‘¿Ustedes pilotean la electricidad en su país?’, ‘No’, ‘¡Pero es lo mismo!’. Y finalmente un pequeño país, el de ustedes, vino y dijo: ‘Se las damos a todos’. Y ustedes lo hicieron con excelencia, lo lograron mucho mejor que cualquier otro país. En una escala del uno al diez ustedes están en 9,9, y el segundo viene con menos de cinco…”.

El eje central de su conferencia, “Internet como derecho humano”, fueron las telecomunicaciones. Recordó que cuando llegó a Uruguay se dio cuenta de que el hecho de que la empresa de telecomunicaciones, Antel, fuera estatal, “era una gran ventaja”, y que es algo “que nunca hay que perder”. Cuestionó que los países hayan hecho remates de espectro —lo comparó con privatizar el Central Park de Nueva York—, y aseguró que eso tiene mucho que ver con el costo de las telecomunicaciones hoy (la mitad de las 100 personas más ricas del mundo hicieron sus fortunas en base a las telecomunicaciones, aseguró). Pero contó que ahora está trabajando “paso a paso” para crear la Organización de Conectividad Mundial, que permita llegar, con satélites que no tengan jurisdicción, que no sean de ningún país, a las 1.500 millones de personas más relegadas en el mundo, de zonas rurales o alejadas de ciudades. “No existe una organización que fomente la conectividad mundial como la FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura] fomenta la alimentación de calidad”, comparó, y aseguró que la conectividad es hoy un derecho humano.

En la conferencia, recordó los inicios de OLPC. Contó que ante los cuestionamientos de quienes le decían que no podía dar una computadora a los niños e irse, hizo una especie de experimento en Etiopía, donde dejaron tablets a niños de una comunidad en la que no había electricidad y los mayores no sabían leer ni escribir. “Las dejamos sin instrucciones ni personas, sólo con un panel solar. Los chicos hicieron el resto. En menos de 15 minutos aprendieron a prenderlas y apagarlas, y cinco días después usaban 50 aplicaciones por día”. Mostrando una foto de esos niños, de entre cuatro o cinco años, Negroponte dijo que hoy ellos saben escribir y leer en inglés. Aunque fue rápido en aclarar que no cree que las escuelas deban funcionar así, considera que las computadoras son, en sí mismas, herramientas muy poderosas. “En 20 años ustedes tendrán la oportunidad de ser la sociedad más creativa del mundo”, se animó a decir.

La aplicación de OLPC en Uruguay, el Plan Ceibal, es “mejor de lo que esperaba”, aseguró en una entrevista con la diaria. Dijo además que la tecnología que más impactará en nuestra vida en los próximos años será la biotecnología, y auguró que los medios de comunicación no deben preocuparse, porque quizá esta sea la época en la que más medios de comunicación se consumen.

A diez años del Plan Ceibal, ¿cómo evalúa el impacto que tuvo en la equidad y aprendizajes de los niños? ¿Es lo que esperaba?

¡Es mejor de lo que esperaba! En Uruguay ha sido muy rigurosamente desplegado. No tengo suficiente información para decirte cuál es el impacto con datos conocidos, chicos que lograron esto o aquello. Pero hoy, caminando y hablando con algunos de los chicos que están haciendo proyectos, ¡hay unos muy sofisticados! Y algunos de los niños hicieron cosas que yo jamás había visto. La verdad es que fue muy alentador verlos. Creo que el mayor impacto de este proyecto no va a ser algo que puedas ver y señalar; se va a notar en la creatividad y en el intelecto del país.

Usted contó lo que pasó en Etiopía, donde los niños, sin acompañamiento, aprendieron a manejar las máquinas, a leer y a escribir. En Uruguay el Plan tiene gran aceptación, pero una de las críticas que recibe es que los niños no usan lo suficiente las computadoras en clase. ¿La computadora por sí sola motiva el aprendizaje?

La verdad es que igual les está yendo tanto mejor que a los demás… Eso va a llegar naturalmente. Los maestros más jóvenes van a integrarse al sistema y pronto habrá docentes que hayan usado su computadora como estudiantes. Va a suceder naturalmente.

¿Cuál cree que será el futuro del Ceibal?

En el futuro va a estar tan integrado a la sociedad uruguaya que no se van a dar cuenta. Muchas de las cosas más interesantes de la vida son cosas que no notamos hasta que nos hacen falta. Hay muchos ejemplos de eso. Esto va a ser algo así, va a estar tan integrado que va a ser, naturalmente, parte de la cultura. No es como construir una empresa, que tenés tantos clientes y el año que viene necesitás crecer y tener más; no es así.

¿Cuáles serán las tecnologías disruptivas que tendrán más impacto en nuestra vida en los próximos 20 o 30 años?

¡Esa es fácil! La biotecnología, sin duda. El hecho de que podamos construir y operar genes, que es algo que va a suceder en los próximos diez o 15 años, permitirá que la diferencia entre el mundo natural y el mundo hecho por el hombre sea cero, no va a haber diferencia. De hecho, vamos a poder hacer cosas no solamente tan bien como la naturaleza, las vamos a poder hacer mejor que la naturaleza. Cuando era chico existía lo que llamábamos cosas “hechas por el hombre” y por el “mundo natural”, y la interacción de ellos dos a veces era difícil, porque interferían... pero ahora hay que darse cuenta de que en el futuro no va a haber diferencias, va a ser el mismo mundo, el mundo natural y el mundo hecho por el hombre, porque podemos hacer cosas tan pequeñas que estamos trabajando a nivel genético, a nivel molecular. Estamos haciendo cosas que jamás hubiésemos imaginado.

¿Creando naturaleza?

¡Creando vida! El impacto de esto es enorme.

Usted ha mencionado que en el futuro se podrá ingerir conocimiento en píldoras...

Sí, eso es perfectamente posible.

¿Comer una pastilla y aprender a hablar inglés?

Por ejemplo. Tendríamos que distribuirlas en Uruguay rápidamente; no hay suficientes personas que hablen inglés. Hay muchos aspectos sobre eso que efectivamente van a ser realidades. Capaz que no es una píldora, pero el hecho de poder tener acceso al cerebro mediante el flujo de sangre es algo totalmente predecible; que pase en cinco, diez o 15 años no importa, pero será un gran cambio.

¿Cuál piensa que será el futuro de los medios de comunicación?

Esa es una pregunta de interés personal.

¡Sí!

Tiene mucho que ver con la naturaleza de los empleos en el futuro. El concepto de tener un trabajo es relativamente nuevo. Hace 200 años la gente rica no tenía trabajos, no trabajaban, hacían otras cosas. A medida que cambia el mundo, tal vez, en vez de discutir sobre la mano de obra china o los robots, capaz que la educación va a durar 30 años, capaz que lo que pensamos hoy como medios intelectuales se conviertan en una gran parte de tu vida, con cosas que te involucran. Yo me encuentro consumiendo muchos más medios de lo que consumía antes, porque está todo ahí. Capaz que yo consumo demasiado: la información la saco de diferentes medios. Creo que si tuviera un hijo joven, de 17, 18 años, y me dijera “quiero estudiar periodismo”, yo le diría: “Bien por vos, te felicito”. Es un trabajo muy importante, y no necesariamente el periodismo de investigación, también otro tipo de periodismo.

Las predicciones de Negroponte Pantalla táctil: también en los 70 empezó a trabajar con pantallas táctiles, y predijo que cambiaríamos los ratones por ellas.

Google Maps: en 1976, Negroponte y su equipo en el MIT crearon el “Aspen Movie Map camera vehicle”, una camioneta con una cámara y una computadora en el techo.

Libros electrónicos: en 1995 predijo el fin del papel, y que compraríamos libros y diarios por internet.

En esta charla http://ladiaria.com.uy/UOE él mismo repasa estas y otras predicciones.

Trump y la eficiencia del sector público

Durante la conferencia que dio al cierre del Foro, Negroponte aseguró que “lo peor” que le pasó a las escuelas públicas en Estados Unidos fueron las escuelas privadas, que “sacaron del sistema a las personas que podían preocuparse y querían mandar a sus hijos a una escuela que realmente sirva”. Aseguró que en el sistema educativo estadounidense “el villano es la competencia. La competencia es la explicación de los fracasos, y los padres son cómplices en estos sistemas ridículos de tomar pruebas. Las pruebas son una idea terrible, ponen a los alumnos en una curva, y, ¿qué significa? Que si tenés buenos docentes y muy buenos alumnos, entonces les dan un gran porcentaje [a los centros educativos, en contraste con los que obtienen peores resultados, que reciben menos presupuesto]. Eso no tiene sentido”. Hablando sobre lo público y privado, dijo que hay algo que es “muy de Estados Unidos, que me da vergüenza a la hora de decir que soy de allá, y es cuando pensamos que el sector privado hace todo mejor que el sector público. De hecho, nosotros les hemos dicho por años a nuestros hijos que solamente los perdedores trabajan en el sector público. ¡Y al final terminamos teniendo a Trump! De veras, no tenemos ganadores”.

Cecilia Álvarez en Perfiles, 13 de mayo de 2017

 

Actualizado el 30/08/2017