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Artículo publicado en el diaro El Día, el 28 de mayo de 2017
Molestias por las luces led de balizas de patrulleros y semáforos
El licenciado en Óptica Ocular y Optometría,Agustin Alberdi,afirma que la molestia se debe a la potencia de la emisión, que satura la capacidad de respuesta que tiene el ojo.
Luces led: su potencia satura la capacidad de respuesta del ojo

 

Noche plena. Avenida 7. El semáforo del cruce con la calle 57 ordena parar con una luz roja fulminante. Al conductor, que frena, le incomoda mirar hacia arriba, en el frente, por el resplandor que difunden las señales de tránsito lumínicas. La vista se le va al espejo retrovisor, que dispara el reflejo enceguecedor de los faroles del auto último modelo que se ubicó detrás. Por los costados, envuelve el entorno un furioso rayo azul ondulante que, desde el patrullero policial termina de encandilarlo por completo. La escena suena exagerada, pero representa, de alguna manera, las molestias que causa en la visión el nuevo sistema de iluminación led, dispuesto en diferentes dispositivos con los que se encuentra en su camino cualquier automovilista y que, en algunos casos, hasta puede implicar cierto riesgo en el manejo vial.

PATRULLEROS QUE NO DEJAN VER

Las quejas por la incomodidad visual que produce el novedoso sistema lumínico crecen al ritmo que aumenta el equipamiento de uso urbano que se vale el mecanismo basado en un diodo de emisión de luz. Por la potencia y la intensidad del brillo que propagan las balizas policiales y los focos de los semáforos, se reduce la visibilidad nocturna, según señalan los automovilistas. El mayor problema lo encuentran en la fuerte luz de los móviles, y no sólo en las calles de la Ciudad sino también en las rutas por las que se ingresa al casco céntrico. "Lo peor que puede pasar es ir detrás de un patrullero de noche. El encandilamiento no deja ver bien y es fácil chocar en esas circunstancias", indicó un vecino que viaja diariamente a la capital federal y suele volver a La Plata por la Autopista cuando el sol ya bajó. "Si está la Policía, que a veces se estaciona en el costado de los carriles, el movimiento de la luz es insoportable y uno está manejando", añadió.

Ese tipo de haz se incorporó como señal flotante de los móviles policiales porque se considera efectivo en la prevención de delitos; se cree que tienen cierto carácter persuasivo y que, además, frente a un posible siniestro, es una luz que rápidamente da cuenta de una emergencia. Una de las ventajas que se le encuentra desde el lugar de los uniformados es que tiene un alcance de hasta 100 metros y representa una advertencia no sólo en la calle por la que va el móvil sino también en las perpendiculares.

Como taxista, en las noches en que le toca salir a trabajar, Juan Carlos Matiz padece el impacto en los ojos de los modernos sistemas de luces. "Los de los patrulleros perforan la vista, porque ese azul es muy molesto y como da vueltas causa cierta confusión; y después es cierto que los autos nuevos andan con los faroles desalineados, muy altos, que rebotan en el espejo y dejan ciego por un rato. Con los semáforos se ven los dos extremos: están los que encandilan y los que, de día, si les da el sol no se ve qué luz se enciende", detalló.

Para Daniel Zucarelli, magister en Seguridad Vial, la red de semaforización que ya cuenta con lámparas led no son problema; sí, en cambio, las balizas de los vehículos de la Policía. "El sistema de led en la señalización no genera refracción, por lo que no me parece que encandile, pero la emisión lumínica de los patrulleros puede implicar cierto peligro, porque la fracción de segundo en que se desvía la vista para evitar ese impacto puede bastar para producir un choque", aseguró el especialista.

Desde la ciencia y la tecnología, el licenciado en Óptica Ocular y Optometría, Agustín Alberdi, docente de la facultad de Ciencias Exactas, afirmó que la molestia que se percibe con las luces led se debe a la potencia de la emisión, que tiene picos que son menos tolerables para la visión. "Satura la capacidad de respuesta que tiene el ojo, por el cambio brusco de la intensidad -explicó-. Pero en realidad es un inconfort visual; algo muy molesto que no causa daño. Para que afecte la salud, la vista tendría que estar un tiempo muy prolongado bajo esa exposición",

Por lo experimentado hasta ahora, las emisiones led no serían nocivas para la vista, según precisó Fernando Ambrogi, médico de planta de la guardia del área de Oftalmología del Hospital Rossi que hizo hincapié, asimismo, en el deslumbramiento que provocan también las ópticas de los modelos más modernos de vehículos. "El inconveniente es que el ojo no está adaptado a esa intensidad de luz -explicó el oftalmólogo del centro de referencia provincial de la especialidad-. El ojo soporta las luces de los autos que venían antes, pero como no hay restricciones en ese sentido, ahora nos encandilamos con estas nuevas. Hasta lo que sabemos no producen daño orgánico, pero sí hay riesgos de accidentes".

 

Actualizado el 03/09/2017