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Reportaje:
Aportes para mejorar la fertilización asistida
La Dra. Alejandra Bosch y el Dr. en Ciencias Bioquímicas Osvaldo Yantorno nos explican los aportes que la Facultad realiza para optimizar la selección de embriones a implantar, con el uso de una técnica inédita.

¿Qué es una fertilización asistida?

Alejandra Bosh (AB): Los tratamientos de fertilización asistida son tratamientos que se hacen luego de varios años que las parejas han intentado otras metodologías, no son los tratamientos de primera instancia. En general  en las clínicas de fertilización asistida se obtiene una cantidad significativa de óvulos de las madres a través de tratamiento con medicamentos y luego en los laboratorios  se fertilizan y  se obtiene un número de entre dos a diez embriones por pareja.El gran desafío que tiene la fertilización es de esos dos a diez embriones cuáles transferir en primera instancia a las madres para tener un éxito significativo.

Hasta ahí uno no sabe discriminar cuál potencialmente podría ser mas apto

AB:  Cuando uno elige trata de seleccionar el que tenga mayor probabilidad de implantación. Hoy esas estadísticas son bastantes bajas, están en 25, 30 por ciento de certeza. El gran desafío es tratar de aumentar esa probabilidad; porque los tratamientos son costosos. Además, a veces, para disminuir los costos lo que se tiende hacer es transferir un número más grande de embriones, transferir dos o tres, y ahí están los riesgos para la madre. Entonces la idea es transferir la menor cantidad de embriones posible con la mayor probabilidad de implantación.


¿Y cuál es el aporte que ustedes desde los laboratorios de la facultad de Ciencias Exactas han podido hacerle a este tema?

Osvaldo Yantorno (OY): El tema es el método, la forma en que se selecciona ese embrión para implantar. Y hasta ahora los métodos que se emplean universalmente pasan por un análisis microscópico para ver la morfología, las formas que tienen las células que integran ese embrión.
Se están comenzando a implementar nuevos métodos que buscan filmar toda la evolución del embrión y asociar esa evolución del embrión durante tres o cinco días, porque a partir de un embrión formado se lo tiene que incubar para que siga desarrollando hasta tres días o en algunos casos hasta cinco días.
A nosotros nos vinieron a proponer al instituto hace unos tres años aproximadamente de estudiar el metabolismo del embrión. Y el estudio de metabolismo lo hemos empezado a hacer en función del sobrenadante del cultivo del embrión, o sea cuando una célula biológica se desarrolla en un medio de cultivo, se consume el nutriente, se elaboran productos de desechos. La idea es de que ese metabolismo, en principio caja cerrada donde desarrolla el embrión, pueda ser estudiado en este caso por una metodología que es la espectrocospía infrarroja de Fourier, con el fin de tratar de establecer si hay un perfil característico de un embrión que tiene potenciabilidades reales de implantar, estableciendo diferencias con los embriones que no van a implantar.
Este es un método alternativo que hemos empezado a implementar con resultados hasta ahora interesantes.

Uno debiera suponer con esta técnica  se incrementará el porcentual de posibilidades de que ese embrión fecunde...

A B: La idea es tratar de aumentar la probabilidad. Del embrión que uno seleccione, elegir el mejor. No vamos a cambiar la bioquímica, la forma de crecimiento de embriones. Vamos a tratar de elegir el que esté más apto para implantar. Y la base de la elección es la bioquímica, cómo se va comportando en esos tres días. Un embrión que viene creciendo bien, que se desarrolla, que produce ciertos componentes al medio de cultivo, los vamos a tratar detectar por un método físico-químico.
Tratar de detectar alguna cosa que el embrión produzca o consuma que haga indicativo de que es embrión va a implantar con más probabilidad. Tenemos el estudio de cultivos de embriones que implantaron y de cultivos de embriones que no implantaron. Estudiamos la bioquímica de esos dos tipos de embriones y vamos a tratar de establecer qué hay detrás de esa bioquímica que permite establecer que se implante o no.

¿Y cómo los van probando a estos embriones?

OY: Nosotros durante dos años y medio hemos estado recibiendo material de una clínica de fertilización asistida de Buenos Aires que se llama PREGNA, que  tiene como director al Dr. Marcos Horton. Durante dos años nos han enviado a la facultad los sobrenadantes de cultivos de embriones y  de esos nos han dicho cuáles han implantado y cuáles no. Con esa información nosotros tenemos que desarrollar un método informático basado en la bioquímica y en el resultado de la implantación.

 

Y ahora con los resultados que ustedes tienen que están bastantes avanzados, ¿esto podría implementarse ahí en la clínica como una técnica cotidiana? 

 

AB: Todavía no. Estamos en la última etapa de analizar matemáticamente e informáticamente todos estos sobrenadantes de cultivo con los respectivos resultados de embarazo o no, y con eso tratar de hacer un modelo matemático. Se requiere mucho software y conocimientos también matemáticos, y no lo estamos haciendo solos, trabajamos  con gente de Noruega experta en análisis matemático de los espectros y en obtención de  modelos; y también con laboratorios del exterior.

 

Cuáles serían los pasos después para que se implemente esto. ¿Hay cuestiones legales? ¿Etapas de pruebas? ¿Cuánto falta y qué pasos hay que dar?
OY: Hasta ahora lo que hacen es: analizan una cohorte, un número de embriones potencialmente para implantar a la madre y en principio seleccionan los que a ellos les resultan más adecuados. De esos embriones que seleccionan nos remiten por cadena de frío al laboratorio los sobrenadantes de esos cultivos; son cantidades sumamente pequeñas. Nosotros estudiamos esos sobrenadantes de cultivo mediante la observación del espectro infrarrojo, utilizando métodos físico-químicos. Y al cabo de prácticamente un mes nos dan el resultado que han tenido las madres en cuanto a la implantación. Ese resultado puede ser que ninguno de los dos embriones se implantó, serían en principio dos embriones negativos; los dos implantaron, serían dos positivos; o uno implantó uno positivo y otro negativo. Tres opciones. Se implantó uno u otro, no sabemos cuál de los dos se implantó. Implantaron a la madre dos embriones pero cuál de los dos evolucionó positivamente no los conocemos.
En principio la cosa parecía como que era relativamente sencilla, pero con el transcurso del tiempo fuimos viendo  que hay una serie de factores que son condicionantes del éxito del proceso que se asocian con la edad de la madre, las características físicas, si es fumadora o no fumadora, y no solo con la técnica de implantación que implementa el médico. Sobre una situación compleja aparecen una gran cantidad de variables que  se deben contemplar cuando uno quiere tratar de desarrollar un sistema informático que permita determinar: "este es el embrión" .

¿Apuestan a esta técnica y creen que va a ser un aporte significativo a la calidad de la fertilización?

OY: Nosotros por los resultados que hemos estado teniendo en los últimos meses somos bastantes positivos y optimistas. Seis meses atrás era difícil de juntar todos los datos. Y uno evidentemente con un problema de este, con tanta sensibilidad y donde hay vidas de por medio, tiene que ser sumamente cuidadoso cuando vuelca una información y no arriesgar algo que después en la práctica no se dé, que no tenga un resultado positivo.
Afortunadamente en el último tiempo empezamos a considerar estas variables adicionales, cómo influían esas variables en nuestro modelo, y llegamos a sistemas de discriminación de datos donde  prácticamente tenemos definido un perfil metabólico de un embrión con grandes posibilidades de implantar. Esas probabilidades ya superan al método inicial de 25 o 30 por ciento.

El equipo pertenece al CINDEFI (Centro de Investigación y Desarrollo de Fermentaciones Industriales. FCE - CONICET.) y está integrado además  por la Becaria Cecilia Fígoli

 

Actualizado el 01/09/2015